Santa Comba de Bande

De origen visigodo, Santa Comba de Bande fue restaurada en el año 872 por orden de Alfonso III, según consta en un documento del monasterio de Celanova.  

Redacción
20 octubre, 2008
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Santa Comba de Bande es una joya arquitectónica de visita obligada en el concello de Bande. Sin grandes modificaciones respecto a su diseño original, su estado de conservación es excelente.

El aspecto exterior es modesto, pero arcaico y original sobre todo vista desde el Este, desde donde divisamos tres cuerpos sucesivos de construcción, cada uno más elevado que el precedente. Tiene dos puertas de acceso, la principal en la cara Oeste y una lateral mirando hacia el Sur.

Está inscrita en una cruz griega de cuerpos exactamente iguales, diez metros de largo cada uno y orientados hacia los cuatro puntos cardinales. En brazo oriental se halla prolongado por una capilla, la única que tiene el templo y que sirve a este como de cabeza, resultando que su orientación es la cristiana, de Oeste a Este.

La parte central del edificio, contenida entre cuatro arcos torales muy interesantes, es una planta cuadrada de poco menos de tres metros de lado. Sobre estos arcos se elevan cuatro muros cuya superficie interrumpe a cierta altura una imposta sobre la que se abren cuatro pequeñas ventanas, una en el centro de cada pared, que se estrechan por los los lados y por la base de dentro hacia fuera, a modo de saeteras.

Se trata de construcción de tipo monacal, es decir una iglesia o pequeño monasterio que, situada cerca de los caminos, era habitada por una pequeña comunidad de monjes, cuyo principal cometido era proporcionar auxilio espiritual y material a caminantes y peregrinos. Se constituyo bajó regla de San Fructuoso.

El interior, de gran sencillez, define con magnífica exactitud el espíritu de la arquitectura visigoda de esta época, que más tarde se verá reflejado en construcciones como San Pedro de la Mata, Santa María de Melque ó Quintanilla de las Viñas.

Si la cronología estudiada hasta ahora no es totalmente errónea, nos encontramos ante la primera de las iglesias cruciformes de la arquitectura visigoda.

Santa Comba constituye un ejemplar singularísimo del estilo visigótico de tradición bizantina, único en España por su planta y en Galicia por su estilo, que estuvo a punto de desaparecer debido a las obras que en su momento quisieron acometerse para ampliar sus reducidas naves.

HISTORIA

A pesar de no tener constancia de la fecha exacta de su construcción, esta es posterior a la conversión al cristianismo del rey suevo Teodomiro que gobernarí­a entre los años 559-570 y al ataque visigodo llevado a cabo por Leovigildo en el 576 y que desembocó, un año después, en la firma de un tratado de paz por el que – probablemente- el rey suevo Miro aceptaba a rendir vasallaje al reino visigodo.
Santa Comba de Bande

Construida en las cercaní­as de la Ví­a XVIII Romana – lugar rico en restos de asentamientos de diferentes edades culturales – su adscripción visigoda está confirmada mediante documentación fechada en el año 872 cuando el Rey Alfonso III encarga a su hermano Odoario la repoblación de la antigua Aquae Flaviae (Chaves) delegando este en su primo, el diácono Odoyno para que repueble el valle del Limia y reconstruya las Iglesias de Santa Comba de Bande y Santa Columba, en estado de abandono desde hací­a 200 años.

Tras la invasión musulmana de la pení­nsula, los restos mortales del obispo de Guadix, San Torcuato – uno de los primeros discí­pulos de Santiago – se trasladan a Santa Comba, lo que concedió a esta iglesia una importancia enorme y originó toda una serie de disputas entre nobles y prelados, disputas en las que hubieron de intervenir Ordoño y Ramiro II y que finalizarían cuando en el siglo X los restos fueron trasladados al monasterio de Celanova.

Santa Comba de Bande fue declarada Monumento Nacional por Real Decreto de 11 de Agosto de 1.921.